Volar sin drogas

El presente articulo es la sintesis del  trabajo monográfico que se presenta como exigencia final de la carrera de Educación Social del I.N.A.U.    En este se vierten reflexiones teóricas basadas en los diferentes ámbitos de la formación del estudiante que no quedan reducidas a lo meramente académico, sino que se relacionan con prácticas educativas, experiencias laborales, charlas informales, discusiones, talleres, foros, congresos, experiencias de vida, etc.  Ese proceso de formación del cual se hace referencia en el párrafo anterior, no finaliza con esta monografía. Sino que contribuye a mayores interrogantes, discusiones, intercambios, mutaciones del pensamiento, construcciones en conjunto, etc. Es un proceso continuo, puesto que las realidades en las que el o la Educador/a Social desarrolla su vida profesional son cambiantes interviniendo en situaciones diversas, por lo cual se hace necesario un continúo y responsable proceso de profesionalización que acompaña toda la vida del que decide ser Educador/a.

El presente articulo es la sintesis del trabajo monografico de Patricia Mastroiani Sosa  que se presenta como exigencia final de la carrera de Educación Social del I.N.A.U.
En este se vierten reflexiones teóricas basadas en los diferentes ámbitos de la formación del estudiante que no quedan reducidas a lo meramente académico, sino que se relacionan con prácticas
educativas, experiencias laborales, charlas informales, discusiones, talleres, foros, congresos, experiencias de vida, etc.
Ese proceso de formación del cual se hace referencia en el párrafo anterior, no finaliza con esta monografía. Sino que contribuye a mayores interrogantes, discusiones, intercambios, mutaciones del pensamiento, construcciones en conjunto, etc. Es un proceso continuo, puesto que las realidades en las que el o la Educador/a Social desarrolla su vida profesional son cambiantes interviniendo en situaciones diversas, por lo cual se hace necesario un continúo y responsable proceso de profesionalización que acompaña toda la vida del que decide ser Educador/a.

Volar sin drogas

Se presentan aquì reflexiones acerca de la contribución de la acción educativa social en la temática dependencia de sustancias psicoactivas, el contexto social en el cual se desarrolla dicha problemática, como se piensa que se debería trabajar en ella. Para ello nos valemos de ciertas herramientas que se espera brinden un espacio en el cual la persona se sienta segura para su desarrollo integral, vivenciando el cuerpo en un sentido positivo para crear efecto educativos que habiliten a un cambio en el relacionamiento con las sustancias psicoactivas. En este sentido realizamos un aterrizaje sobre conceptualizaciones como sustancias psicoactivas, educación y educación social, las contribuciones de ciertos recursos como el arte.

Este trabajo monográfico esta centrado en la posibilidad de contribuir desde el trabajo educativo social un consumo responsable en jóvenes en rehabilitación de drogas, a través de la utilización de técnicas artísticas, artístico-deportivas y la salud.

“Los primeros programas de prevención de las toxicomanías se plantearon para prevenir el consumo de drogas en los más jóvenes. Frecuentemente estos programas ponían el énfasis en los riesgos asociados al consumo. Una de las principales estrategias consistía en suscitar el miedo. Numerosas investigaciones evaluativas han demostrado la ineficiencia de los programas que tienden a la abstinencia entre los jóvenes”[2]. Por esto proponemos dirigirnos hacia una educación que apela a la inteligencia de los/as jóvenes. Apelar al saber, a brindar una información justa sobre las drogas, sus efectos tanto positivos como negativos. Incentivar la capacidad crítica acerca de sus valores, creencias y expectativas puestas en las sustancias psicoactivas.

¿Por qué arte y salud?, creemos que a través del trabajo y el desarrollo en estas temáticas el/la joven puede tener una visión más amplia de la realidad, de la cultura en la cual se encuentran inmersos/as para pensar y pensarse de otra manera dentro de la misma.

La reflexión que guía este trabajo monográfico es que desde un abordaje educativo social, mediante la promoción de la salud y la utilización de técnicas artístico, artístico-deportivas con jóvenes en rehabilitación del consumo de sustancias psicoactivas se favorecerá un consumo responsable, que repercuta en un beneficio en lo social amplio de del/la sujeto.

Para esto se cree relevante la presencia del/la Educador/a Social que a través de la acción educativa social intencionada genere un encuentro que provoque un análisis crítico de la realidad que los/as rodea, que lleve a valorar el cuerpo, a tener otras opciones, etc. Que los/as jóvenes al tomar la decisión de consumir alguna sustancia psico-activa sean concientes de lo que estas están provocando en su ser y de los efectos de la misma. Saber cuando es más, o menos riesgoso, que los estados de ánimo y contexto influyen a la hora de ingerir alguna sustancia psico-activa y que se puede hacer un uso[3] de las mismas sin llegar al abuso, es decir realizar un proceso de reflexión crítica utilizando diferentes medios.

Este trabajo pretende abordar el tema desde una perspectiva de la reducción del daño, no decir “NO”, sino educar para la toma de decisiones conscientes, conociendo la cultura en la que se insertan estas prácticas, evaluando riesgos según la forma de consumo, saber que no necesariamente siempre se generará adicción, etc.

 

Clima social global inestable:

Lo que se pretende con este apartado es dar un “pantallazo” sobre el contexto global social en el que transcurre nuestra vida y como influye estas visiones en nuestra subjetividad y como nos construimos como sujetos en estos tiempos.

La palabra cultura, así como la vemos “simple”, encierra multiplicidad de significados y entendimientos, por lo que es necesario poner acuerdo en lo que queremos expresar.

Según el diccionario cultura es: “conjunto de valores, creencias, tradiciones, instituciones, lenguaje, etc. que elabora y transmite una sociedad; refleja las condiciones materiales de su existencia y proporciona instrumentos para alterarlas”.[4]

“Conjunto de condiciones materiales e intelectuales que caracterizan a una sociedad en cada etapa de su existencia”.[5]

Para comenzar, sí cultura es el conjunto de valores, creencias,…, etc., que elabora…una sociedad, y la sociedad esta formada por sujetos, el razonamiento nos lleva ha entender que es una producción humana que se realiza en relación con otros/as; es una producción conjunta.

La educación como concepto general en todas sus modalidades es una vía importante para la transmisión cultural, pues a través de ella el/la individuo/a comienza a interiorizar y formar parte de la cultura de su tiempo.

La cultura también otorga identidad al decir que nos caracteriza, puesto que las sociedades se identifican y son atravesadas por la misma. Así como también, en cada etapa de su existencia (la sociedad), da su condición de construcción socio-histórica y producción humana, que se realiza en un contexto que influye y construye. Entonces el/la ser humano/a produce cultura y a su vez es producido por esta. Al ser la cultura las condiciones materiales e intelectuales y conjunto de creencias, tradiciones, instituciones, lenguaje, refiere a nuestro entorno, y en su transmisión se espera comprendamos donde estamos y signifiquemos lo que nos rodea. A su vez la cultura transmite los códigos comunes para que exista: convivencia, entendimiento, respeto por el otro/a y comunicación (tanto verbal, gestual, escrita, corporal, etc.) “…me permite acceder a lo que me vincula… (al otro/a), a esos objetos en los que podemos reconocernos ambos, y así me proporciona los medios sin los cuales no hay ningún verdadero ejercicio de comprensión, sin los cuales no hay nada más que desesperación y delirio[6]. Tampoco es menor la posibilidad de alterarla, en su condición de “construcción” y por lo tanto de deconstrucción o transformación, cabe aclarar que esta alteración se da en lo individual, para en un paso posterior cuando esa visión fuese compartida por varios individuos, cambiara en su conjunto.

Redefinimos a través de estos aportes a la cultura como “creación de significado sobre lo que vemos, hacemos y deseamos…[7], “abarca el conjunto de procesos sociales de significación o de un modo mas complejo, la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social[8]

Tomando a la “cultura” como una sola esta se conformaría a su vez de otras; existe una parte de la “cultura” que es común a un grupo, que produce las mismas significaciones acerca de un conjunto de cosas pero también esa cultura es vivida en lo individual, particular de la persona, que produce sus propias significaciones. Para ese significar en lo individual es importante conocer lo global, para entender, discernir, acordar, contrastar, reflexionar, etc. sobre si mismo/a y sobre las cosas, sobre esas significaciones de la cultura. En este sentido la cultura, ordena y organiza el mundo en el que nos encontramos en la medida de su comprensión.

Somos cultura e incidimos en ella, hace parte de nuestra subjetividad, para entender la misma como construcción individual y colectiva parece pertinente introducir los aportes de Gimeno Sacristán “la subjetivación es un proceso de adquisición y de adaptación de los individuos a la cultura que los convierte en miembros de una cierta comunidad cultural y social. (…) Cada uno de nosotros somos una construcción social hecha con los “materiales” que ofrece la cultura; así nos convertimos en miembros de una sociedad. Formamos inevitablemente parte del tejido social complejo que nos conecta a los demás y a la vez nos diferencia.[9]. Por lo tanto en el contacto con los/as otros/as somos atravesados por la cultura, no es ajena a nosotros/as y la importancia de la misma radica en que en su reconstrucción y comprensión podemos entender lo que está pasando y nos está pasando, para tomar las riendas de nuestra vida.

Transfiriendo esta idea a la relación educativa el educador pretende al decir de Meirieu “permitirle…(al sujeto de la educación) comprender y controlar las situaciones individuales e imprevisibles a las que se verá enfrentado”[10]. Para ello se cree necesaria la intervención educativo social puesto que al estar inmersos en la cultura se debe tomar distancia para poder visualizarla, poder comprender mejor lo que está pasando. Es en un proceso de reflexión que uno puede apropiarse de la cultura de forma crítica, para poder tomar y descartar lo que verdaderamente queremos de esta. Para en su compresión poder definir cuál es su importancia, cuál es su valor, qué prácticas, qué creencias, qué tradiciones, qué lenguaje, qué valores, qué de esos “materiales” -que habla- Gimeno Sacristán queremos tomar.

La globalización trae consigo la multiculturalidad, que son las culturas interrelacionadas formando lo que llamamos “cultura global”. Es decir cada cultura local se ve influenciada por las otras, no dejando a las mismas de forma “pura”[11].

Gimeno Sacristán define: “en términos generales, globalización significa el establecimiento de interconexiones entre países o partes del mundo, intercambiándose las formas de vivir de sus gentes, lo que éstas piensan y hacen, generándose interdependencias en la economía, la defensa, la política, la cultura, la ciencia, la tecnología, las comunicaciones, los hábitos de vida, las formas de expresión, etc. Se trata de una relación que lo mismo afecta a la actividad productiva que a la vida familiar, a la actividad cotidiana, al ocio, al pensamiento, al arte, a las relaciones humanas en general, aunque lo hace de maneras distintas en cada caso.[12] Transformando pero también creando en este proceso nuevas formas de dar significado sobre lo hacemos, vemos y deseamos, formando nuevos códigos de comunicación, nuevas representaciones, a veces de los mismos actos.

Lo que produce la globalización al decir de Canclini[13] es una complejización de cada sistema simbólico, nos apropiamos de bienes y del sentido de la vida de ese otro lugar, de otros repertorios culturales. Entonces al comprender la cultura y sus procesos en general (la multiculturalidad, la globalización, etc.) podremos interpretar y representar mejor el mundo para comprender mejor lo que pasa en él.

Cabe aclarar que siempre existieron intercambios entre culturas, pero debido al desarrollo masivo de los medios de comunicación este proceso se acelero de forma significativa, es decir internet, informática, telecomunicaciones, permiten un contacto instantáneo casi con cualquier parte del mundo, lo que hace al intercambio y circulación de la información, bienes, servicios, etc. casi fugaz. Y en lo que a “producción de sentido” llegamos a la “cultura de inmediatez”, en esta era todo tiene que ser ya, y cuanto más rápido mejor es, los deseos y las apetencias deben ser saciadas ya, comida ya, respuesta ya, la imagen de la foto ya, la comunicación ya, compre ya, trabajo ya, salida laboral rápida. Como toda cultura implicada en el proceso de subjetividad, nos atraviesa, configurando nuevas formas de vivir el tiempo, vivimos estresados sin tiempo, queriendo y pretendiendo todo ya, porque como no tenemos tiempo. Por lo que parece que se configurara el tiempo en la palabra “ya” y por lo tanto parece que tampoco queda tiempo para pensar, reflexionar y profundizar. En la cultura de la inmediatez, se visualiza que los proyectos a largo plazo ya casi no son planteados, no se puede hacer planes para el futuro y se desvanece la importancia del pasado. El presentismo es lo que cuenta. Lo inmediato impide la duración de las cosas, la vigencia deja de ser reconocida, se pierde el sentido de trascendencia, el mercado impone nuevas necesidades en todo momento que provoca que las cosas queden obsoletas en poco tiempo, a su vez las mismas son deseadas lo más pronto posible “(…) no pueden mantener su aten­ción en un objeto, ni focalizar sus deseos por demasiado tiempo; cuando son impacientes, impetuosos e inquietos y, sobre todo, fáciles de entusiasmar e igualmente inclinados a perder su in­terés en las cosas”[14].

La paciencia, la espera son prácticas que se han casi perdido, Grimaldi plantea “la inmediatez no permite el cumplimiento de una obra, ni el desarrollo de una composición organizada, sino la fulgurante intensidad de un trance[15] además plantea que la información fugaz impide al hombre comprometerse y solidarizarse con sus semejantes. Muestra el individualismo imperante, en la cuidad se da un transito anónimo, no hay vínculos de vecindad y cooperación, no quedan espacios de conversación, puesta en común, todo esto parece perderse ante el empuje del yo y solo yo (Garcia Molina).[16]

Larrosa realiza un ensayo sobre la experiencia como aquello que “nos pasa”, aquello que sentimos, que nos atraviesa, explica que es cada vez más raro esa vivencia, que vivimos en un tiempo donde pasan muchas cosas pero pocas “nos pasan”, que el exceso de información impide la experiencia como una marca que deja huella en uno. “Se diría que todo lo que pasa está organizado para que nada nos pase”[17]. Plantea a la información como anti-experiencia, que uno/a puede estar informado de varias cosas pero a su vez puede decir también que no le “ha pasado nada, que no le ha llegado nada, que con todo lo que ha aprendido, nada le ha sucedido o le ha acontecido.”[18] En este sentido y para poder vivir la experiencia al modo que Larrosa la describe; como marca, como algo que nos atraviesa, es que le tenemos que dedicar tiempo, espacio y paciencia. Pero también transmisión de códigos, aquellos comunes para descifrar las cosas que pasan para que no sea una información desinformada sino una experiencia, para poder decir, algo me pasó, algo aprendí.

Los escenarios de relación y acción en el sistema capitalista están cambiando y con ellos los modos de construcción del/la propio sujeto, sociedades y culturas. Por ejemplo a través de los autores Corea, Duschatzky y Lewkowicz, Bauman, nos hablan de la alteración de la constitución subjetiva del individuo en la época actual, “el desplazamiento de la promesa del estado por la promesa del mercado”[19], en donde ya no se trata de constituirse como ciudadano/a con derechos y obligaciones, sino un/a consumidor con derechos y la única obligación de consumir, so pena de dejar de existir (Rolnik)[20]. “A diferencia del estado el mercado no impone un orden articulador, un sustrato normativo que comprende a todos por igual. El consumo no requiere ley, ni de los otros dado que la relación es con el objeto y no con el sujeto donde se asienta la ilusión de la satisfacción”[21]. Nos explican que el lugar del/la otro/a como fuente de diferenciación se opaca, para satisfacer el deseo se necesita del objeto. El mercado construye un ideal del yo.

La cultura de la inmediatez y cultura del consumo están presentes entre nosotros/as, el/la ciudadano/a como señala García Canclini se empieza a identificar más con la figura de consumidor/a que con la de ciudadano/a propiamente dicho, o al decir de Bauman donde en sus planteos desarrolla la teoría acerca de cómo las sociedades se han configurado como “sociedades de consumo” caracterizadas por el “hoy y ahora”.

La desigualdad en la distribución del ingreso, la situación de pobreza a nivel mundial, la creciente tasa de desempleo, la flexibilidad del mercado laboral en donde hay que tener más papelitos[22] para poder llegar a “más”. El mercado laboral que se nos presenta como una competencia en la que hay que estar constantemente en movimiento para estar más preparado, mejor formado; tan solo para “pelear” por los puestos de trabajo, presentándose este campo de acción como inseguro e inestable, puesto que igualmente cuando se ha conseguido un trabajo, hay que seguir “peleando” para conservarlo. A esto podríamos agregar para ejemplificar los planteos de Marx acerca del “ejercito de reserva”, que lo conforman esa cantidad de personas desocupadas, lo cual habilita a las empresas o demás organismos “dueños” de las posibilidades de trabajo, a poner las “reglas del juego”, puesto que al haber una fila detrás de esa personas que busca trabajo, le impide a la misma negociar, “sino no te gusta, no importa hay más detrás de ti y a alguno lo va a convencer”.

Al decir de Castells muchos se ven restringidos en los caminos para alcanzar condiciones de vida digna o también para acceder a esos “patrones de consumo”[23] que se nos presentan casi como impuestos desde el “mercado”[24].

Nos encontramos inmersos en una realidad donde las verdades absolutas dejaron de existir, y al decir de Lewkowicz, debemos ser concientes que asistimos a la “era de la fluidez”, este utiliza la metáfora que nos construimos sobre “arena” pero bajo el imaginario de la “piedra”, es decir en sus planteos se visualiza al Estado en el pasado como principal productor de solidez, seguridad, donde el mismo representaba y supervisaba las diferentes instituciones que lo constituían siendo entonces el articulador de lo social. Pero en esta “fluidez”[25] lo sólido del Estado se disuelve dejando paso a la regulación de casi toda nuestra vida al “mercado”, “asistimos pues a un partido que se ha dado por perdido, el estado pierde por goleada ante el equipo internacional llamado mercado”[26]. Donde se posiciona al ciudadano/a desde una perspectiva de consumidor/a, “la forma en que esta sociedad moldea a sus integrantes que está regida, ante todo y en primer lugar, por la necesidad de desempeñar ese papel; la norma que les impone, la de tener capacidad y voluntad de consumir”[27], todo parece indicar que asistimos al agotamiento de la potencia instituyente del Estado-nación. (…) Cuando la sociedad está “regulada” por el mercado, más que ley, instancia que legitima el suelo de obligaciones y derechos, lo que existe es un puro librar a cada individuo a su propia iniciativa y a su capacidad de hacer su vida[28]. Generando así la primación de la individualidad a la visión de proyecto colectivo como sociedad formada y construida por todos. A esto podemos sumar planteos que tiene que ver con crisis vividas en parte de las generaciones jóvenes donde “La falta de expectativa visualizada en los jóvenes que surge de una crisis que los ubica como unas de las principales victimas se refleja en la crítica de las instituciones que tradicionalmente fueron lugares de contención formación y participación y por lo tanto referencia como por ejemplo la familia y la escuela.”[29]

Este clima en el cual vivimos es inestable; puede estar soleado, lloviendo, nublado, etc., nada hay de seguro en el clima y tampoco en los tiempos actuales. Así el sujeto genera lo que llamamos “escapes”. Castells introduce el concepto “desafiliación”[30], el cual se toma pero no en el sentido que el autor plantea, sino que mutara en lo que llamaremos “desafiliación momentánea”, en donde el sujeto quiere desafilarse de todo este “clima”, y pretende mediante actividades, objetos, deportes, etc., escapar momentáneamente o resistir a las presiones cotidianas. Uno de estos escapes son las sustancias psicoactivas.

 

 

 

 

Problema social

Definición de problema social de Francisco Suárez “condición que afecta a un numero considerable de personas, de un modo considerado inconveniente y que según se cree debe corregirse mediante la acción social colectiva”[31]. Al decir de Hebe Tizio “hablar de problema social es referirse a una categoría de control social”[32]. Las SP son un problema social en cuanto a su implicancia en varias dimensiones de la vida como ser económica, social, cultural, política, y en lo individual de la persona también afectando su relacionamiento, su salud, entre otros. Es un tema complejo y de controversial opinión. Por lo que su abordaje debe ser del mismo carácter, con enfoque interdisciplinario. Es un tema que abarca desde el lavado de activos, tráfico, uso indebido, hasta llegar al individuo en su particularidad. En esta monografía nos ocuparemos de su consumo y sus repercusiones negativas.

En esta sociedad de consumo, las SP son mercancías ofertadas como cualquier otra, pero es una oferta que en ocasiones perturba el orden social, en la medida en que la demanda es grande con consecuencias a veces negativas para las personas consumidoras.

Notemos como en varios documentos se define a las drogas como un problema:

  • “la Junta Nacional de Drogas ha encarado el problema de la droga en el transcurso del tiempo”[33]
  • “Problema drogas: compromiso de todos”[34]
  • “…al progreso individual y colectivo de los esfuerzos hemisféricos y de todos los países participantes de la Cumbre en el tratamiento de las diversas manifestaciones del problema [de las drogas]”.”[35]

La problemática existe en todos los niveles socioeconómicos, pero en cada uno se presenta con características propias y diferenciadas con respecto por ejemplo; a la motivación del consumo, en ocasiones al tipo de sustancias y a la cultura que se genera en torno a ellas. También son diferentes los recursos de los que disponen para la prevención y tratamiento.

Con respectos a las acciones que se toman para enfrentar el problema drogas, nos encontramos a nivel de la prevención, acciones llevadas a cabo por diferentes organizaciones de carácter privado y estatal, que trabajan desde el enfoque de promoción de salud. En lo que refiere a la atención un vez instalada la problemática, han ido surgiendo centros de tratamiento tanto en el ámbito público como el privado, con diferentes modalidades (centros diurnos, comunidades terapéuticas, ambulatorios, modelo residencial) y propuestas que van desde la abstinencia o consumo cero a reducción del daño, etc.

A pesar de lo planteado las drogas viven y conviven con nosotros. Por lo que concluimos que el problema no son las SP sino la relación que el sujeto establece con ellas. Por lo tanto parece pertinente educar a las personas para que realicen un “uso”[36] de las SP puesto que erradicarlas no ofrece solución posible ya que las necesitamos para vivir.

No hay elección libre sin un saber adecuado”, “Una sociedad más informada y mejor formada sobre el consumo de drogas, será más capaz de convivir en un mundo en el que éstas existen, reduciendo el riesgo de establecer con ellas relaciones conflictivas.”[37]

            A través de estas relaciones podemos definir cuando se realiza un uso, abuso y dependencia[38]. Ocupándonos aquí cuando el/la individuo genera una relación de dependencia y las problemáticas y consecuencias que pueden ocasionar.

Definimos a la persona con un consumo abusivo de sustancias psicoactivas, como una persona con una conducta de dependencia a una sustancia o de una práctica de la cual el sujeto se vuelve esclavo con los riesgos que acarrea a nivel personal, familiar y social.[39] Esto trae problemas puesto que el sujeto tiende a aislarse, casi cerrar su circulo de relaciones a las SP.

Xavier Pommereau (médico-psiquiatra) plantea a la adicción como privación de libertad, la cual entendemos tiene que ver con la privación de su voluntad de hacer, pensar, mediar entre el deseo y el acto, llevado/a por el impulso de depender de algo, de no poder vivir sin esa “cosa”.

La libertad que importa según los aportes de Dewey, es la libertad de la inteligencia, como aquella que nos permite la observación y juicio ejercido sobre nuestros propósitos y deseos, el autor nos habla de libertad que es poder; para pensar un proyecto, para pensar acertadamente, pensar para evaluar los deseos e impulsos y ver sus consecuencias y para poder ordenar los pasos a seguir para realizar nuestros fines. Es decir los impulsos y deseos son validos cuando implican un desarrollo intelectual, esto quiere decir que están mediatizados por el pensamiento. El autor habla de una reelaboración (inhibición del impulso por el pensar) de los mismos luego de un proceso de meditación. Pues este meditar pone en contacto el impulso de la acción, con otras posibilidades de actuar, otra tendencia, para así poder hacer un plan más coherente de acción, para separar el impulso o deseo de la acción y que se conviertan en un propósito, en un fin. Dewey plantea: el pensar es así un aplazamiento de la acción inmediata, efectuando un control interno del impulso mediante la unión de la memoria y la observación que es la médula de la reflexión. Para el autor esto explica lo que sería el autocontrol. Para culminar explica que una persona llevada por el impulso es una persona que tiene la ilusión de la libertad, “pues esta dirigida por fuerzas sobre las que no tiene mando”[40].

Por otro lado esto nos lleva a pensar en la postura de “consumo cero” o abstencionista como medio para la rehabilitación, es decir prohibición por imposición, pues trayendo nuevamente a Dewey este plantea que si la inhibición del impulso esta impuesta desde afuera esta inhibe la reflexión. Esta no es la finalidad de la educación social que define esta monografía.

La idea que compartimos con Savater es que “La libertad no es la ausencia original de condicionamientos, sino la conquista de una autonomía simbólica por medio del aprendizaje que nos aclimata a innovaciones y elecciones solo posibles dentro de la comunidad”[41], es preciso educar para vivir en convivencia con otros, para poder elegir con la mayor propiedad posible. La imposición coarta la libertad del/la individuo, lo necesario es razonar para poder vivir en conjunto, entendiendo que es lo necesario para vivir con otros.

 

Drogas y adolescentes

Analizando encuestas[42] (“II encuesta nacional sobre consumo de drogas en estudiante de enseñanza media, resumen preliminar, abril 2006”, “III encuesta nacional de prevalencía del consumo de drogas informe de investigación 2001”, “Drogas consumo en estudiantes de la enseñanza media, informe de investigación agosto 2002”) se puede extraer como conclusión que la edad de inicio de consumo de SP es en este período de la vida, las razones son variadas pero podríamos enumerar algunos ejemplos: la presión del grupo de pares, evasión de conflictos, diversión, gratificación, transgresión, creatividad, búsqueda de nuevas sensaciones. [43]

Otra realidad es la que nos muestra Le Breton[44], donde nos explican que en medio de este contexto global inestable, sumado a aspectos particulares, genera perdida de referencia. Con una bombardeo constante de los medios de comunicación en donde se les exige determinadas cosas para existir, figurar, etc. Y un mundo adulto que se vive en lo cultural de estos tiempos donde quiere volver a ser joven, con una puesta de límites no claros, donde el/la adolescente no puede confrontar para afirmar. El adolescente se siente perdido, sin referencia, no pudiendo diferenciarse de un mundo adulto que no se responsabiliza para con las generaciones más jóvenes. Explica que los/as adolescentes (edad que generalmente la transgresión a las reglas, y conductas de riesgo están presentes, debido a la búsqueda de experimentar) se juegan en la línea de la vida y la muerte, en busca de un sentido de su existencia, de un marcar presencia, a través de conductas de riesgo que los/as hagan renacer. Entre estas conductas se encuentran las SP, los deportes extremos, estilos de vida al límite, violencia, altas velocidades. Por su parte el autor valora como positiva las mismas, puesto que son intentos de insertarse en lo social. La responsabilidad de los adultos es comprenderlas y propiciar acciones para prevenirlas mediante el diálogo e intercambio.

 

Trabajo en equipo

El/la educador/a social generalmente se encuentra trabajando en una institución; sea estatal, ONG, escuelas, hogares, centros de privación de libertad, centro terapéuticos de rehabilitación de drogas, etc, en un equipo de trabajo al cual se integra como un profesional más. Pero lo importante es que ese equipo de trabajo realice su tarea en equipo, esto sucede cuando todos/as los/as profesionales son vistos/as como importantes, cuando se trabaja reconociendo que uno/a no lo puede todo y que entre todos/as la práctica se realiza mejor. Cuando se trabaja desde una posición de respeto, ofreciendo miradas distintas y aportando cada uno/a desde su rol. Para realizar un trabajo ético, deben existir espacios de encuentro de ese equipo para pensar, reflexionar y analizar el actuar de cada uno/a, donde todos los aportes son reconocidos como importantes, donde todas las voces sean escuchadas, donde superar conflictos y diferencias viendo a las mismas como potenciadoras de la tarea y no como obstáculos, o sí, pero obstáculos que se superan en conjunto. En definitiva donde la suma de las partes es mayor que el todo.

Cuando se trabaja en equipo lo fundamental es una comunicación fluida para trabajar con conocimiento y eficacia. Cada uno/a se hace cargo de su responsabilidad pero también en ocasiones se puede delegar para que no recaigan presiones sobre un solo integrante. Se realiza la práctica sabiendo de la existencia de un respaldo de la misma, conformando el equipo una red tanto de sostén como de apoyo para el trabajo.

El equipo de trabajo y el trabajo en equipo son de suma relevancia para poder llevar una acción efectiva a la hora de trabajar con personas en situación de consumo dependiente de sustancias psicoactivas. Teniendo en cuenta la opinión de profesionales de que esta es una problemática multifactorial[45] se ha de conformar un equipo interdisciplinario en el que se conjuguen diferentes profesionales, con objetos de estudio específicos que aporten su mirada para una visión y abordaje integral del sujeto y la realidad que se presenta. Hebe Tizio nos explica que la interdisciplinariedad implica que cada disciplina puede hacer sus propias aportaciones, en consonancia con las lógicas de su discurso, pero no hay totalización posible. Por ello los equipos no son lugares de totalización del saber…. Se trata así de las conexiones posibles entre sus diferentes discursos, de lo que cada disciplina puede aportar de específico[46].

En el equipo se propone crear acuerdos, aunar criterios para realizar una tarea con coherencia y cohesión. También para planificar, para evaluar y desarrollar estrategias que favorezcan al objetivo común. Allí se articulan las diferentes miradas permitiendo una mayor comprensión de la realidad que los/as convoca para ofrecer una propuesta valida para las personas con las que se desarrolla la tarea.

Para trabajar de forma integral en un abordaje terapéutico de rehabilitación del consumo abusivo de sustancias psicoactivas se cree pertinente que exista un equipo de trabajo conformado por médicos/as, psicólogos/as, educadores/as sociales, trabajadores/as sociales, talleristas, psiquiatras, etc., que trabaje en equipo. En donde cada uno/a realice su tarea desde su especificidad pero de forma conjunta y en intercomunicación, para ser efectivos y eficientes, pensando desde y para el/la otro/a con quien se proyecta la finalidad a trabajar.

La mirada que aporta el/la educador/a social al trabajo interdisciplinario, es la de dar a conocer qué contenidos educativos trabajar, para contrastar y determinar en última instancia con otros profesionales cuales son relevantes al proceso, para qué objetivos y con qué metodologías. Para ello el/la educador/a social siendo quien generalmente se encuentra trabajando con más carga horaria en atención directa con el/la sujeto, generará un vínculo (tarea previa a lo educativo) para dar a conocer intereses y afinidades, dar cuenta de su comportamiento en lo cotidiano y de su proceso en cuanto a conocimientos, habilidades y niveles de reflexión alcanzados. La importancia de un trabajo educativo a nivel social y de salud tiene que ver con lograr en el/la sujeto una posición diferente con respecto a las sustancias psicoactivas y la relación con el entorno, para ampliar su visión y la gama de posibilidades a la hora de realizar una elección.

La educación social actúa como soporte para el acceso, circulación y mantenimiento en circuitos sociales amplios de los sujetos (Núñez). En este sentido el/la educador/a social trabaja para que ese/a sujeto pueda ampliar sus vínculos en lo social bajo la oferta de una propuesta educativa que le sea atractiva. Para incluirlo/a en otros circuitos que amplíen su visión hacia otras búsquedas, otros caminos. Pero a su vez reforzando a ese/a sujeto en temáticas que tienen que ver con las SP y con el mismo para su promoción social.

 

Educación social

La utopía orientadora que debe guiar nuestros pasos consiste en lograr que el mundo converja hacia una mayor comprensión mutua, hacia una intensificación del sentido de la responsabilidad y de la solidaridad sobre la base de aceptar nuestras diferencias espirituales y culturales. Al permitir que todos tengan acceso al conocimiento, la educación tiene un papel muy concreto que desempeñar en la realización de esta tarea universal: ayudar a comprender el mundo y a comprender al otro, para así comprenderse mejor a sí mismo.

 

La Educación Encierra un Tesoro. Pág.31

UNESCO – Jaques Delors

 

 

Comenzaremos comentando que la Educación Social es una construcción relativamente reciente en el Uruguay, ya que nació como tal en 1989 y desde allí se ha desarrollado un proceso de profesionalización que se ha nutrido de diferentes disciplinas. Entre estas disciplinas la principal es la Pedagogía Social que ha permitido orientar las prácticas educativas sociales desde sus distintas formas de hacer y pensar, reflexionar, analizar y construir, dando las bases para teorizar acerca de las prácticas educativo sociales, permitiendo realizar una teoría de la práctica para la práctica (Petrus).

La educación social se define por sus dos condiciones; la de ser una actividad educativa y la de estar inmersa en el ámbito de lo social que marca su campo de acción y le da especificidad al trabajo que se realiza desde, hacia y para lo social. Es decir, el/la ser humano/a se encuentra inmerso/a en la sociedad y atravesado/a por una variedad de dimensiones y prácticas sociales[47] estas integran los procesos de socialización y creación de subjetividad (entendida esta como la formas de hacer, sentir y pensar). Entonces la Educación Social busca incidir en este entramado de cosas para aportar a que se den estos procesos de integración social de una forma más crítica, responsable y transformadora, buscando desarrollar las potencialidades de los/as sujetos de la educación a través de la transmisión de contenidos culturales educativos que posibiliten, generar “plataformas” que promocionen al/la sujeto a nivel social, político y cultural (García Molina) para una mejora en la calidad de vida para su mayor participación, para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria.

El educador social fomenta en su labor un pensar crítico entendiendo a este como “aquel que nos proporciona a la vez los medios para pensar el mundo tal y como es y tal y como podría ser…( )…una posibilidad de pensar el mundo en vez de ser pensados por él, de desmontar y de comprender sus engranajes y, por tanto, la posibilidad de reapropiárnoslo tanto intelectual como materialmente.”[48] Para ello como se aclaraba anteriormente integrando los aportes de Delors, se deben transmitir las bases culturales para poder descifrar los cambios que se producen y “Para ello se requiere efectuar una selección en la masa de informaciones para poder interpretarlas mejor y situar los acontecimientos en una historia global.”[49]. A este recorte que el/la educador/a realiza para llevar a cabo su accionar educativo social se le llama contenidos culturales educativos que son transmitidos a través de la relación educativa.

Relación Educativa

El accionar del/la educador/a social se pone en juego dentro de la relación educativa, entendida ésta como necesaria para llevar a cabo la intervención educativa social. En la cual participan el“educador como sujeto que lleva adelante acciones intencionadas, dirigidas y orientadas a la formación de otros sujetos, y el educando, sujeto que asume de manera comprometida, activa y responsable la adquisición de aquella selección de formas culturales exigidas para la integración en distintos niveles de lo social”[50], pero esta “integración” remite al/la educador/a a que no sea de forma pasiva, sino de manera “crítica, transformadora y responsable”[51]. Para que este proceso pueda producirse, el/la sujeto de la educación debe ser contemplado/a como sujeto de derechos y deberes en el proceso educativo (y no como mero objeto del mismo), con una vida que no puede ser dejada de lado. Pretendemos ejemplificar este “ser contemplado/a…”; como un ser pensante, con historia, con saberes, con cultura, ocupando un lugar en la realidad, un ser activo/a, participante, con capacidad de incidir, con capacidad de cambio, etc. Y al/la agente de la educación como un ser habilitador/a, que promueve y posibilita procesos y situaciones, que amplia, que abre otros caminos, promueve aprendizajes, etc., que toma una posición de potencializador, que no ve a ese/a sujeto como carente, sino como persona que ya ha recorrido un camino, para llegar al lugar donde se encuentra hoy. El/la sujeto es el punto de partida para posibilitar un proceso educativo, que tiene una intencionalidad (que va de la mano con los contenidos a trabajar) por parte del/la agente de la educación, donde la misma sirve de guía y base de reflexión y análisis, para producir otros procesos, para visualizar si las acciones puestas en marcha responden o no a dicha intencionalidad. Denota un posicionamiento político del/la agente de la educación, al tener un horizonte a donde arrimar, que expresan su ideología a través de sus concepciones de mundo, sociedad y sujeto. La educación no es neutra siempre se trabaja en función de un ¿qué?, ¿para qué? y un ¿cómo? al contestar estas preguntas se visualiza la posición pedagógica educativa, que respalda el marco teórico, guía del accionar del/la agente de la educación.

La resolución más ética es expresar esta intencionalidad para llegar a acuerdos y trabajar en un proyecto común, para que coincidan al decir de García Molina deseo-proyecto de educar y en un otro el deseo aprender y adquirir lo que le esta siendo ofertado. Frente a la utopía de la educación objetiva y neutral Meirieu nos dice: “si tenemos en cuenta que no podemos escapar al uso de modelos ideológicos en el propio acto de enseñar más vale confesarlo sin rodeos y buscar lo que permite emanciparse de ellos, en vez de hacer creer en una indiferencia que puede generar una subordinación ciega a lo que se podría percibir como no cuestionable”[52]. No olvidemos que en la relación educativa se establece un vínculo, que al decir de Núñez, ata y deja su marca. Influimos en el/la sujeto de la educación por eso se remite a la ética, entendida bajo los aportes de Rebellato como“reflexión crítica que nos permite cuestionar los comportamientos vigentes, así como nuestros propios comportamientos.”[53]

El vínculo que se crea no es del orden de lo estable, por eso la construcción de la relación educativa es una tarea compartida, entre los/as sujetos que la componen en donde se conocen, se relacionan y ponen cosas en común para comenzar un recorrido juntos/as. Es una construcción que se da en una ida y vuelta, en el intercambio constante, visualizando, reflexionando y analizando, poniendo en juego un sin fin de cuestiones en las que todos los componentes de la misma intervienen en interrelación, en las que todos/as aportan desde sus lugares, en la que todos/as aprenden, donde existe intercambio de saberes, en donde nadie es menos, sino que las diferencias se ven desde el lugar de las responsabilidades y competencias, desde el poder, desde las tareas, desde el trabajo especifico, desde los roles a ocupar. Para darse esta construcción deben pasar algunas cosas, entre ellas que el/la sujeto de la educación se posicione como tal, esto quiere decir según Freire que nadie se educa si no quiere educarse, nadie aprende si no quiere aprender (Meirieu). El/la agente de la educación no puede obligar ni imponer, es su responsabilidad la de asumirse en rol de promotor y trabajar con ímpetu para que ese/a sujeto con el/la que se relaciona se posicione desde un rol activo, teniendo el deseo de apropiarse de lo que el/la agente de la educación propone. El proceso educativo requiere de disposición por parte del/la sujeto de querer aprender, querer educarse.

Teniendo en cuenta que varios autores plantean que lo general en educación es que “la cosa no funcione”, “que el individuo se resista”[54]. Es necesario e importante presentar una propuesta que sea atractiva, divertida e interesante, que tenga como base aspectos conocidos por el/la sujeto de la educación. Y desde allí, de ese conocimiento, “bagaje cultural” ir partiendo hacia nuevos aprendizajes y saberes, que no conoce, para evitar miedos, temor a lo desconocido. Pero no dejar de realizar propuestas con cosas nuevas, innovadoras pues como dicen Bourdieu y Passeron “no podemos desear aprender aquello que no conocemos”.[55] Es por esto que traemos los planteos de García Molina, con respecto a la posición del/la agente de la educación como mediador del/la sujeto con el entorno, otros/as sujetos y contenidos culturales “se trata de convocar a un lugar de trabajo, generar un ambiente, preparar un espacio y poner los medios donde el sujeto de la educación pueda y quiera responsabilizarse de trabajar por esa oferta educativa…[56]. El autor plantea que el/la agente de la educación no educa, el que se educa es el sujeto, la tarea del agente es la de realizar una habilitación, en la que el/la sujeto puede educarse o no. Porque el/la sujeto realiza su propio proceso, asimila y utiliza los conocimientos a su manera, que puede ser muy distinta a la manera que ha planificado o proyectado el/la educador/a. Entonces el trabajo del/la agente de la educación es mediar entre los contenidos de la cultura, entorno y otros/as sujetos y el/la sujeto de la educación, provocando el encuentro de dos cosas que probablemente se encuentran lejos para unirse por si solas. El/la educador/a debe estar atento/a y realizar un trabajo ético, porque al mediar se encuentra en medio, separando y debe saber cuando apartarse para no generar una relación de dependencia de la figura del/la educador/a, para que una vez producido el encuentro el/la sujeto realice su propio camino, reinvente, busque. Creemos que en ese mediar también se da el trabajo educativo de transmitir, ese mediar, continuando con los planteos de García Molina, implica dar el tiempo, la palabra para que lo educativo acontezca y se enriquece el medio como un trabajo de seducción para que el/la sujeto se interese por la oferta educativa.

El/la sujeto de la educación debe reconocer esa oferta como válida, en su beneficio, visualizar que tiene sentido para su vida, una oferta que brinde confianza, motivación y participación. Para luego asumir la responsabilidad, compromiso y esfuerzo de adquirir los contenidos puestos en juego. Oferta que habilite a otras búsquedas, que de lugar a lo improbable y a la novedad. Para ello debe ver al/la agente de la educación como fuente confiable de saber y autoridad, “autoridad conferida”[57]. Autoridad que se construye, desde la respuestas del/la agente de la educación, desde la pertinencia de sus intervenciones, considerándolas justas y adecuadas. En un proceso que no es lineal, que se gana mediante el respeto y el actuar con el otro en el día a día, en la relación constante.

La relación educativa parte del principio de educabilidad, esto quiere decir que no podemos partir visualizando al/la otro/a desde su problemática, desde un lugar de “no hacer”, desde el lugar que lo/la imposibilita, desde el lugar que no va a poder. Por lo contrario el principio de educabilidad, parte de que todo ser, es un ser potencial de educación, tienen la posibilidad y el derecho de educarse, y confiar en esa opción implica: “querer enseñar es creer en la educabilidad del otro; querer aprender es creer en la confianza que tiene el otro en mí. Es fácil comprender entonces que el que quiera enseñar deba testimoniar esta confianza si quiere que el otro aprenda algo de él.[58]  La educación debe ser una apuesta verdadera por el/la otro/a con quien me relaciono, creer que él/ella puede.

Lo anterior trae la visión de sujeto enigmático/a de Núñez, sujeto inédito/a de Arendt, en el que el fin último es no predestinar nada para él/ella, no realizar prejuicios, ver al encuentro como una hoja blanca en la que recién comenzamos a escribir una historia juntos/as que nos compete a ambos/as en la relación educativa. Sujeto al/la cual no se puede inscribir en ningún camino, en ningún futuro, más que confiar en que será capaz de construir el mejor. La responsabilidad que remite al/la agente de la educación, es la de ofrecer herramientas, propuestas que generen nuevas incertidumbres, movimiento, para que él/ella mismo/a construya su camino, su futuro. La educación es un “acto en el que uno reconoce al otro como un nuevo humano digno de confianza del que algo se espera”[59] y “El hecho de que el hombre sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable.”[60] Ver al/la otro/a como una “gran caja de sorpresas”, que vale la pena abrir.

En la relación educativa aparece lo que llamamos cercanía óptima considerada a la misma como la medida justa en la que al decir de Núñez “ni tan lejos que devenga extraño ni tan cerca que rival”, es decir en la relación educativa existen posiciones, el/la sujeto de la educación no es “un amigo/a”. Esta cercanía óptima es la que permite construir y visualizar las posiciones en la relación educativa, se realiza en conjunto, poniendo límites y dejando ver que existen movilizaciones afectivas, que afectan a ambas partes. Por parte del/la agente de la educación desde un plano reflexivo debe entender qué le mueve del/la otro/a y si esto permite llevar cabo la acción educativa. Se resume en no estar tan cerca de confundirse con el/la sujeto de la educación ni tan distante que imposibilite la acción educativa, esto quiere decir que existe un espacio entre ellos/as que es el espacio para que medien los contenidos culturales educativos.

 

El arte como recurso educativo

La finalidad de la educación social es la incorporación activa del/la sujeto en la sociedad, por ello es importante trascender al momento del acto y experiencia educativa, en este sentido se toma a Dewey y sus planteos sobre los efectos colaterales de la experiencia. Ellos son los que trascienden a la materia específica que se este trabajando, porque no solo se aprende lo que está en juego sino que existen otros aprendizajes. Por esta razón traemos técnicas artísticas como aquellas que a través de experiencias específicas, como por ejemplo, el realizar una pieza en cerámica, nos enseña a esperar, tener paciencia, porque para hacerla debemos seguir determinados pasos y no otros.

En el entendido que planteamos a la cultura como constructora de nuestra subjetividad, la cultura de la inmediatez deja marcas, configurando todo en la palabra “ya”, imposibilitando en ocasiones espacios para pensar, meditar, saber, comprender que las cosas requieren un tiempo. Lo inmediato de estos tiempos no permite el darse el espacio para reflexionar, darse el tiempo a procesar la información[61].

Proponemos ser concientes de que todo pensamiento, proyección de futuro, proceso; necesita tiempo, necesitamos de pasos intermedios, al decir de la Larrosa no formarse una opinión, sino formar un pensar, un saber. En este sentido es que se piensa al arte como colaborador en el proceso educativo, pues permite este incorporar el darse el tiempo y mediar de los pasos, para crear una obra y trasladar este aprendizaje en la vida. Este es un efecto colateral, del orden de lo invaluable, no se sabrá con certeza, pero si es una de las finalidades de la acción educativa planeada en esta monografía.

En un tratamiento de rehabilitación de consumo lo que se pretende con la herramienta artística es brindar la capacidad de mayor desarrollo de las facultades de los/as sujetos de la educación que les permitan comunicar y expresarse de diversas maneras. Los/as seres humanos/as somos seres de comunicación por lo cual se deduce que el sujeto con una relación de dependencia con las SP intenta comunicar algo, es un síntoma de algo que no se puede ver[62]. Se busca que a través del arte pueda encontrar otra forma de canalizar algo de aquello que le sucede, de expresar sentimientos, estados de ánimo. Pero también encuentre en estas expresiones artísticas algo en lo cual reconocerse, interesarse y motivarse que redunden en experiencias en lo social amplio. Despertar la curiosidad que lo/la lleven a otros vínculos y relaciones más allá de los circuitos de acceso a las SP y las relaciones que ellas acompañan. Se busca que a través del arte encuentre otra forma de socializar, de encontrarse con otros/as, abordar situaciones de otra manera, de transformar su realidad.

El arte como herramienta en educación busca que el/la individuo analice y exteriorice sus características individuales, pero también la posibilidad de acordar y crear en conjunto, contrastando con otros, experiencias y vivencias. Donde se comparten responsabilidades, se toman decisiones, se produce, se aprecia, se respetan y valoran las producciones propias y de otros/as.

Generalmente en lo educativo se promociona el expresar mediante la palabra, Dewey llamo a esto “carácter antisocial de la escuela tradicional”, la quietud y el orden se encontraban como primer mandato en las aulas. Pero para el autor, no puede haber una “intensa actividad intelectual sin una franca actividad corporal”. El hecho de utilizar esta herramienta brinda esta posibilidad; vivenciando experiencias creativas, formación cultural, incentivando la observación, la capacidad crítica y expresiva de lo corporal. Contribuyendo a fomentar la comprensión, representación, transformación, a disfrutar de manera sensible, aprender a aprender haciendo. También con ello, contribuye al desarrollo de la creatividad, a través del uso de la imaginación, descubriendo la capacidad para asignar nuevas funciones, nuevos encuadres, nuevas relaciones a los materiales y pensamientos que le son propios.

En la utilización de esta herramienta lo importante es poner el énfasis en el proceso más allá de su producto. Fomentando que en el arte el instrumento es la persona misma apreciando o produciendo una obra que se espera despierte emociones, sentimientos, ideas, favoreciendo a la exploración, a nuevas búsquedas. El arte es acción, crear y construir. Brinda diversidad de opciones, y en la medida que reporte una motivación desarrolla en el sujeto de la educación, confianza en si mismo.

El arte se define como una manifestación del ser, y un derecho de todos, para ampliar horizontes, para reinventar el mundo. El arte es un saber y una experiencia que moviliza por igual el pensamiento, lo sensible y creativo. Fomenta la receptividad, el ser abiertos a otros”.[63]

Herbert Read en su obra “Educación por el arte”, expone que “la educación es el resultado del impacto del ambiente sobre la sensibilidad del niño”. Sus esfuerzos se dirigieron a justificar por qué el arte es imprescindible en educación, siendo para el autor la base de todo proceso de aprendizaje puesto que se encuentran “profundamente involucrados el pensamiento, la percepción y la acción corporal”[64]. Explica que el arte no es contrario a la ciencia sino que la ciencia es explicación de la misma realidad que el arte representa. Al fomentar el pensamiento lógico y el pensamiento imaginativo por igual “se encarna la fuerza intelectual”, y la adecuada integración de los sentidos perceptivos, para que el/la individuo pueda tener una “plena actividad imaginativa y goce sensorial”, posibilitando un desarrollo pleno de todas las capacidades expresivas. Explica que promoviendo una educación que pusiera a todos los sentidos del cuerpo en alerta es decir una educación musical, visual, plástica, cinética, verbal, constructiva, se favorecería a las funciones mentales: sensación, intuición, sentimiento y pensamiento, que permiten la formación de una personalidad integrada. Exponiendo también que la educación no solo debe ser un “proceso de individuación sino también de integración, de reconciliación de la singularidad individual con la unidad social”[65]. Explicitando así que en este sentido pleno del desarrollo la persona se dirige hacia una relación armónica y habitual entre el/la ser humano/a y el mundo exterior. Agrega también, que es así que se pueden ligar “situaciones con valores que promuevan a que el individuo pueda resolverse con independencia y solidaridad.” El trabajo en expresiones artísticas pone de manifiesto el utilizar todos los sentidos, el movimiento, el pensar, a través de la poesía, el bailar, diseñar, etc. En el proceso de utilización de expresiones se brinda “conciencia al sujeto en la cual se hallan correlacionados y unificados la imagen y concepto, sensación y pensamiento y un comportamiento en armonía con la naturaleza”[66].

En el arte la expresión y el aprendizaje van de la mano brindando “la respuesta necesaria de integración que requiere el desarrollo de la persona para poder expresarse, comunicarse y aprender, se conceptualiza a través del hacer concreto, se goza el proceso de ese hacer y se arriba a un resultado esencialmente comunicativo, que ilumina el mundo que lo circunda y la cultura que lo alberga.”[67]

Integrando las definiciones de Merleu Ponty y Rolnik acerca de la subjetividad, tenemos que la subjetividad “es cohabitación de lo corporal, histórico, cultural, afectivo y expresivo del ser humano”[68], “laboratorio vivo donde se crean y descartan universos”[69] de estas dimensiones del/la ser humano/a. Rolnik nos explica que en el mundo existen muchas políticas de subjetivación y estas condicionan los modos de aprehensión y relación con la alteridad del mundo en cuanto a materia, como materia-forma y materia-fuerza. Donde el conocer el mundo como materia-forma apela a la percepción operada en los órganos de sentido y como materia-fuerza apela a la sensación engendrada en la interacción del cuerpo y las fuerzas del mundo que lo afectan. “Aquello que en el cuerpo es susceptible de ser afectado por estas fuerzas no depende de su condición de orgánico, de sensible o de erógeno sino de carne recorrida por ondas nerviosas: un “cuerpo vibrátil”. La percepción del otro trae su existencia formal a la subjetividad, su representación; mientras que la sensación le trae su presencia viva”.[70] La subjetividad se encuentra en interacción, pero en esa interacción Rolnik expresa que existe algo más que las facultades de inteligencia, memoria, percepción y sentimiento, que son las facultades que nos permite situarnos en el mapa de las significaciones y sentidos vigentes para funcionar y manejarnos. Expresa que ese algo más que interactúa en la relación con el mundo va más allá de la percepción y el sentimiento que denomina “sensación”. La sensación mueve a la subjetividad, al ubicarnos fuera del mapa del que disponemos, produciendo movimiento, tenemos que descifrar qué está pasando, así la sensación se transforma en un signo y para descifrarlo no podemos valernos de la explicación o interpretación sino del invento de un sentido que lo haga visible. El arte aparece así como práctica problematizadora, descifrando los signos y producciones de sentido a través de la sensación en el cuerpo sentido que es experiencia corporal, experiencia que provoca sensaciones. Entonces cuando se produce sensaciones en el arte “el mundo se libera de una mirada que lo reproduce en sus formas constitutivas y de representación para favorecer al trabajo vivido como potencia de variación y por lo tanto proceso de gestación de nuevas formas”[71]. Esto produce aprendizajes, que no se reducen a la creación de un objeto, sino que abren la vida como potencia de creación.

Resumiendo, el arte interfiere directamente en el mundo al trabajar cualquier materia. Llevando a la práctica del arte como práctica problematizadora, que impulsa al/la sujeto al desciframiento y producción de sentido, al descolocarlo/a provocando sensaciones. Explica que la sensación es aquello que va más allá de la percepción y afecta más allá del sentimiento en nuestra relación con el mundo. La sensación no se integra en nuestros mapas de significado y sentidos generando lo que llama signo, impulsando al/la sujeto a no poder interpretar y explicar, sino de inventar un sentido que haga este signo visible. El arte es por lo tanto una práctica de experimentación que participa de las transformaciones del mundo.[72]

 

Efectos de la educación.

Todo educador supone que, a fin de cuentas, quedará algo que el que aprende podrá aplicar más adelante, por propia iniciativa, en situaciones en enorme medida imprevisibles…Lo suponemos, pero no es seguro ni que midamos el alcance de esa suposición ni que podamos establecer claramente que la cosa sea de veras así, de modo espontáneo y fácil.[73]

La educación va más allá del proceso, del encuentro, del momento donde interactúan sujeto y agente de la educación puesto que sus efectos trascienden a los mismos. Los efectos de la educación no son evaluables, no sabremos con certeza como influyeron los contenidos puestos en juego, es algo que escapa a la capacidad del educador. Planteamos que habrá educación cuando el/la sujeto se haya apropiado de lo que le fue transmitido y haga algo con ello, lo transforme a su manera, lo ponga en juego en otros tiempos. La educación social ofrece a través de la transmisión del patrimonio cultural que nos pertenece a todos, más opciones, más libertad de elegir. La transmisión ofrece a quien la recibe un espacio de libertad. La pregunta no es cómo aprendieron los alumnos lo que les enseñé sino qué hacen con lo que les enseñé. Y sólo sabré que enseñé algo si los sujetos habrán sabido hacer algo con eso. El horizonte de posibilidad no radica entonces en la producción de un sujeto a imagen y semejanza de algún ideal, ni simplemente capaz de gestionar por sí mismo las exigencias de un mundo fragmentado, sino en la creación de condiciones que habiliten un por-venir, un nuevo tiempo”. [74] La educación social busca que el/la sujeto haga su lugar en lo social, pero para ello se debe hacer el lugar y brindar posibilidades de que lo ocupe “puesto que la finalidad última es en realidad la emergencia de un sujeto libre, de una voluntad capaz de darse sus propios fines, de efectuar lo más lúcidamente posible sus propias elecciones, de decidir con toda independencia sus propios valores”[75].

Los efectos esperados en la acción educativa propuesta en esta monografía son del orden, de apropiación de conocimientos, habilidades, formas de trato social, que permitan al/la sujeto una capacidad mayor de elección, respecto al consumo de SP y sus relaciones con la cultura. Que el/la sujeto pueda tener mayor capacidad de opción en qué clase de consumo, qué relación quiere tener con las SP al consumir las mismas. Tenemos en cuenta como ya expresáramos anteriormente que las sustancias viven y conviven con nosotros, proponemos buscar un empoderamiento del/la sujeto en ciertas temáticas que le brinden la capacidad de optar, cambiar el relacionamiento de dependencia a un otro. Fomentar el cuestionamiento, capacidad de reflexión del por qué llegaron hasta esa situación y visualizar otros posibles canales. Favorecer a un relacionamiento positivo con la dimensión física de su cuerpo, provocar un mayor cuidado y promover formas más saludables de actuar, vivenciar su cuerpo como fuente de disfrute y diversión. Intentar contribuir a que el sujeto pueda definirse en este mundo y no que sea el mundo el que defina a este/a sujeto.

Propuesta educativa social.

En este apartado dado el carácter de la monografía de egreso, no se trata de organizar un proyecto de actuación, sino de plasmar líneas generales para una propuesta de acción educativa social con adolescentes consumidores de SP, que este en consonancia con el marco conceptual planteado anteriormente.

En nuestro accionar educativo, tal vez se conjugue a las personas bajo una misma problemática social pero entendemos lo diverso que existe en cada uno/a de ellos/as y que no todos quieren, pueden y necesitan de la misma forma. La tarea es diversificar las ofertas educativas para dar respuestas certeras a las diferentes situaciones. Por esto la propuesta se posiciona como una alternativa entre otras para el abordaje de la rehabilitación del consumo abusivo de SP, poniendo énfasis en algunas ideas relacionadas con la reducción del daño, la salud, la experiencia, el cuerpo y el disfrute.

La propuesta educativa planteada se encuentra enfocada a la reducción del daño y deberá tomarse como un aporte al trabajo interdisciplinario, de una institución encargada de la rehabilitación de/la adolescentes en situación de consumo de SP. Con una perspectiva de salud integral donde se apunte a que el/la sujeto pueda relacionarse desde otro lugar con las SP, que salga de la situación problema en la que se encuentra, es decir de dependencia de las sustancias.

De la misma se presentan sus rasgos generales porque la construcción de la relación educativa propone tomar al/la individuo como punto de partida, con su historia, conocimientos, intereses, desde un contexto particular, para llegar a un otro lugar guiado/a por una finalidad y direccionalidad. Además, la planificación siempre se enfrenta a una realidad dinámica con una variedad de factores influyentes necesarios a tener en cuenta, así como también emergentes del proceso que pueden incluso cambiar el rumbo de lo planteado en un primer momento. Sin dejar de tener en cuenta que el/la sujeto de la educación es “particular y enigmático… decide cómo y cuándo aprender e incorpora el resultado a su manera, negando la ilusión omnipotente de una fabricación de sujetos a la carta”[76], donde no tendremos certeza absoluta acerca de los efectos de la acción educativa social planteada.

Entonces entendemos que el/la agente de la educación se posiciona desde un marco de derechos que lleva adelante un proceso educativo a través de la relación educativa integrada por; agente, sujeto de la educación y contenidos, todo dentro de un contexto y ambiente que el/la agente de la educación prepara, generando acciones, situaciones, para propiciar efectos educativos. Los mismos tienen que ver con la transmisión de la cultura. El/la educador/a social se ve como mediador/a entre la cultura y el sujeto de la educación.

La persona puede llegar a una situación de dependencia de las SP por una variedad de factores y razones que serán analizados y trabajados más directamente por otros profesionales. El/la educador/a social retomará estos factores para tenerlos en cuenta en su abordaje educativo social. El cual pretende ofrecer una gama más amplia de conocimientos y experiencias que redunden en otras posibilidades de vincularse con el otro, consigo mismo y con lo social.

Se parte de la hipótesis que el/la sujeto en relación de dependencia de SP, tiende a configurar su vida en torno a las mismas, quitando energía a otras actividades importantes para su desarrollo.[77] Por lo cual el proceso educativo pretende formular otros espacios para la vivencia de otras experiencias y visiones que tiene que ver con el/la sujeto en lo individual y en lo social. Para ello se trabajan contenidos que se espera sirvan como herramienta para la toma de decisiones más conscientes en cuanto a las SP, su salud, su cuerpo, su entorno. Cuestiones que repercutan en tener más recursos para el optar por la relación que quiere tener con las SP, habilitando así a una mayor responsabilización por parte del/la sujeto en sus decisiones, en lo cotidiano.

En la medida que se promueva un cuidado de si y de los otros/as, tal vez estaremos incentivando a que el/la sujeto transmita estos aprendizajes en su grupo de pares, familia, comunidad, etc.

El/la educador/a social a través de un proceso educativo incide en los procesos de subjetivación y de socialización, todo efecto educativo incide en estos. El/la agente de la educación busca ampliar el proceso de socialización, habilitando a vivir otras experiencias, ampliar su visión, posibilitar otros espacios que tal vez no haya cursado, etc. ¿Cómo? Transmitiendo contenidos que tienen que ver con lo cultural, entendiendo a la cultura como aquello que le da significado a las cosas, se interpreta como los lentes con los que vemos el mundo. Es pertinente que el/la sujeto comprenda la cultura, los fenómenos actuales, para poder pensarse así mismo/a inmerso/a en una sociedad. El/la educador/a promueve este proceso con el fin de motivar, incentivar a que el sujeto de la educación realice sus propias búsquedas, su propio camino, buscando resignificar (mover en lo subjetivo) su posicionamiento actual, en cuanto a él/ella y su entorno. Llevando a la práctica propuestas en donde se jueguen contenidos para una mayor autonomía, responsabilidad, etc. Contribuyendo al mayor desarrollo de las potencialidades del/la sujeto de la educación. El/la educador/a social se espera trabaje desde un rol potencializador, tomando en cuenta las problemática pero no parándose desde allí.

El/la ser humano/a se socializa y se educa, en relación a otros/as, con otros/as. Uno/a existe en la medida que existe alguien que le devuelve una visión de sí mismo/a. Esta relación se da través del cuerpo, muchas veces olvidado e implícito en los discursos, que debe ser recordado, traído a la luz. Como seres integrales que somos nos relacionamos desde nuestra integridad. Por esto se debe hacer consciente ese cuerpo con el que nos relacionamos y es él que permite conocer, es el que es atravesado por la experiencia, es el que se muestra, es el que da la cara. Es a través de él que realizamos cualquier proceso, en cualquier ámbito, en el que nos vemos inmersos. Es él el que esta en contacto directo e indirecto. En definitiva el cuerpo es el que hace, siente, vive, aprende y piensa. El cuerpo es una dimensión olvidada, este cuerpo con el cual sentimos nervios, felicidad, amargura, etc. Muchas veces se omite en el discurso educativo y por eso nos parece importante conscientizar de esto, traerlo y tenerlo presente.

El/la educador/a social trabaja en la vida cotidiana incentivando procesos de construcción y deconstrucción de la realidad, de aquello que deviene como “natural”. En este sentido, es necesario cuestionar el hecho de que el cuerpo se omita en lo cotidiano. Debemos ser concientes de que cualquier proceso que realizamos se materializa en el cuerpo, aquel cuerpo vibrátil (Rolnik), cuerpo al cual le pasan cosas, cuerpo integral con el cual me relaciono e inter-juego.

Entonces tenemos al/la sujeto en relación de dependencia de SP, que ejerce una agresión sobre sí, en el consumo de las SP en cantidades inadecuadas, tal vez de formas no adecuadas, agresión que repercute en su salud, en la medida que no tiene control. Por lo cual, una visión de salud y cuidado del cuerpo favorecería en este nuevo posicionamiento que se pretende establecer

Otra de las cosas que visualizamos es que el/la sujeto consciente o inconsciente se aleja de la realidad, va perdiendo contacto con el mundo social, o se relaciona pero de una forma “no adecuada” para esta cultura, no aceptada socialmente. Aquí se pueden realizar dos lecturas, una porque es un mandato social que se debe seguir sin problematizar, y la otra como responsabilidad ante él/ella y el mundo que le rodea, puesto que ese relacionamiento, causa efectos negativos en su salud, muchas veces pone en peligro a su entorno y a él. La propuesta espera proponer efectos en la última línea planteada.

Podríamos decir que el/la sujeto en relación de dependencia se ha alejado de lo culturalmente aceptado, cerrando su circulo de relaciones en torno a otros/as sujetos consumidores/as y sus circuitos de acceso a las SP, alejándose de personas y espacios que rechazan su consumo. Por esto la figura del/la educador/a social estaría contribuyendo como un actor u actriz más en el proceso de acercarlo a lo socialmente aceptado, siempre de una manera crítica y emancipadora, que acompaña de forma activa al/la sujeto de la educación para provocar otros procesos en la vida cotidiana, ampliar los espacios de circulación. Intentar habilitar procesos que lo/a lleven a encontrar otros lazos en lo social y la cultura, esperando que a través de estos resignifique su posición, su visión, favoreciendo a un cambio en el relacionamiento con las SP.

Planteándonos como una de las posibilidades que en el/la sujeto existe algo que no lo/a conforma de su entorno, que no le genera interés, etc. El/la educador/a pone en marcha propuestas, estrategias, que busquen ese resignificar, dar recursos que se espera le sean útiles para interpretar de otras formas el mundo que le rodea, encuentre un otro sentido de estar en este, que genere movimiento y motivación en lo social amplio.

Al buscar ese resignificar, creemos pertinente un trabajo educativo en relación a su salud y las SP, sus efectos y qué son cada una de ellas. Esto esta muy relacionado con el área de salud, que es un área de soporte, la cual toma una relevancia mayor por la fuerte implicancia de la misma en una situación como la planteada.

Por supuesto que en este proceso el/la educador/a no trabaja solo/a, se aborda desde una interdisciplinariedad, para tener un mirada integral del/la sujeto, en la que cada profesional colabora desde su posición y desde su saber, donde cada una de las partes se nutre del resto, apoyándose unos a otros en la tarea.

Para fomentar lo anteriormente descrito y tomando al cuerpo y la experiencia como importantes en lo educativo social, encontramos al arte como medio y herramienta para provocar aprendizajes relacionados con estos procesos. Arte entendido como herramienta, pues a través de él el/la sujeto se reconoce como ser creador y a su vez ayuda a interiorizar varios aprendizajes que le van a servir para la vida, como la paciencia, tiempos de espera, proyectándose, darse tiempo, darle tiempo a las cosas, creación, composición, percepción, integración de normas y reglas.

Lo que tiene de educativo el trabajo de acrobacias en piso y acrobacias en tela:
      

El valor social que le damos a las acrobacias y otras expresiones, tiene que ver con la función doble de las mismas de obrar como juego y deporte, pero también como arte. Deporte en la medida de que el cuerpo se juega en esto del ejercitarse, entrenarse en una actividad en la que el ejercicio físico y el intelectual esta presente, con fines de mejoramiento individual. Juego, por ser un práctica recreativa que se realiza desde el disfrute, diversión, donde se pueden tomar diversos roles, donde existe algo de la adrenalina, algo que es excitante, genera expectativa. Artístico en la medida de ser una forma de expresión, de poder ejercer una función creativa, un producto que puede ser mostrado.

También genera aprendizajes de valor social que pueden ser puestos en juego en lo cotidiano como ser; poder manejar la frustración, internalización de normas. Experimentar que para cualquier proceso, en este caso el proceso de subirse a una tela, necesita de pasos a seguir, de práctica, de insistencia y perseverancia, de metas a mediano y largo plazo. En la medida de que se lo propongan las cosas van a producirse. Ejemplo: capaz no se pueden subir la primera vez a la tela, la segunda tampoco pero la tercera lo más probable es que si, lo mismo para cualquier otra creación. Favorece el reconocimiento de límites y potencialidades.

Promocionan el trabajo en equipo, en cuanto se realizan producciones en conjunto, en coreografías, en el que cada uno/a debe reconocer su responsabilidad y hacerse cargo de su tarea, porque sino el trabajo no se culmina.

Es en una actividad que implica un riesgo y puede resultar atractiva, brindando el poder encauzar algo de ese nivel de adrenalina que buscan muchos/as adolescentes. Pero se propone respetar algunas reglas, normas y cuidados, que permitan el llevar a cabo la tarea, teniendo presente el riesgo que representa su práctica. Esto se relaciona con que para realizar una actividad como esta se necesita de concentración, se precisa lucidez, pensar, mediar entre el impulso y la acción. Se busca que la motivación por realizar este ejercicio lleve a la necesidad de no consumir para poder realizar el ejercicio mejor, tomar conciencia. Además de hacerse responsable en el trabajo grupal de los/as demás, porque es una actividad que requiere cuidar a los/as otros/as. Como norma cada vez que uno/a que sube a la tela, los/as demás deben cuidar que este realizando los movimientos correctos, para no poner en peligro su vida. Es una actividad que requiere de disciplina, un aprendizaje que también es importante porque tiene que ver con el gobernar su vida y estructurarla. Es un trabajo que por realizarse en otro plano (el aire), le otorga un aprendizaje de conciencia de su cuerpo, en la medida de trabajar en este plano, se toma mayor conciencia de la ubicación del mismo, de donde se encuentra cada una de las partes en el aire, puesto que al principio se vive una experiencia en forma desorientada pero luego se acostumbra y reconoce como moverse en este plano.

Pensar en lo educativo social tiene que ver con pensar a un/a individuo como tal, pero dentro de un grupo, un colectivo, una comunidad, en una sociedad. En donde enseñar es poner a los/as adolescentes “en contacto con mundos a los que no accederían sino fuera por (la educación), a mundos de conocimientos, de lenguajes disciplinarios y de culturas diferentes; es confiar en que ellos, pueden… Es volver a creer que hay lugar para ellos en este mundo, (…) no por un acto caritativo sino porque los creemos iguales, capaces, valiosos para nuestras vidas.[78]

La propuesta implica tomar al otro/a como un ser que decide, opta, rompe, construye y proyecta, pero que solo/a no puede, necesita de los otros/as.

 

Metodologías

Para el abordaje de la propuesta se considera trabajar metodologías participativas en el entendido de que estas permiten un proceso de reflexión, incorporación, adhesión y experiencia que permite al/la sujeto de la educación tomar un rol activo vivenciando y sumergiéndose en lo que se esta trabajando, exigiendo al/la sujeto aportar desde sus conocimientos, fomentando un pensamiento creativo, crítico y constructivo. En este estilo de metodologías los/as participantes son protagonistas, estimulando la vivencia de la experiencia, que algo les pase, los/as atraviese, estimulando el potencial creador, transformador y la apropiación de los contenidos presentados en la propuesta.

En ellas se deberán poner en juego técnicas que generen interrogantes, estímulos, reflexiones, intercambio de lo aprendido. Generando movimiento, creando nuevos significados sobre lo experimentado, relacionando lo pasado con el presente y futuro. Motivando la problematización, el cuestionamiento y desnaturalización, fomentando un mayor pensar crítico, mayor responsabilidad y autonomía.

Entre ellas priorizamos la metodología de taller puesto que a través de esta se promueve y jerarquiza la participación activa de los/as integrantes. Su principal objetivo es favorecer a que los/as sujetos de la educación expresen sus opiniones, dudas, certezas, confronten ideas, facilitando así nuevas producciones y creación conjunta de reflexiones y conocimientos.

El taller rescata al individuo como eje protagonista del aprendizaje en una dinámica grupal, “que conforma una miniconformación social dinamizadora de vínculos y singularidades”[79], la cual es pilar fundamental en esta metodología, que se encuentra reunida para pensar, analizar, reflexionar acerca de una temática determinada. Supone una coordinación, con personas capacitadas en la temática y en la modalidad de trabajo. La misma promociona el participar activo, desarrollando y creando el espacio para tal fin. Desde allí se realizarán juegos y dinámicas que involucren al grupo para el disfrute de la tarea, pasar por la experiencia, que circule la palabra, etc.

El/la agente de la educación junto al/la especialista que desarrolla el taller deberán promover la participación activa para colectivamente poder pensar y aprender. Pero también considerar que pueden existir resistencias, en este caso deberán considerar y comprender que el/la sujeto de la educación a través de las temáticas trabajadas está interpelando, revisando, reflexionando acerca de sí mismo/a. Por lo que se debe observar atentamente para poder contener, acomodar, reencausar lo expuesto para no dañar sensibilidades, para que el proceso siga su curso.

El taller supone un encuentro entre el sentir, pensar y actuar de los/as integrantes en relación a la temática, para la producción y suscitación de nuevas cuestiones.[80]

 

 

 

El trabajo grupal:

El trabajo grupal permite el aprendizaje colectivo, compartiendo experiencias personales, conocimientos, promoviendo la comunicación y socialización, el aprender a expresarse y entenderse en conjunto Es un espacio de intercambio, aprendizaje, transformación, etc, que se retroalimenta de los aportes de sus integrantes, donde se comparten saberes, experiencias, dudas, preguntas, reflexiones.

En el grupo lo colectivo y lo individual se funden en una única cosa, creando el trabajo en equipo donde el todo es más que la suma de las partes, porque cada participante aporta sus saberes, experiencias y energías particulares.

En el trabajo grupal es importante incentivar al compartir saberes, dar tiempo y oportunidad de que se expresen, hacer ejercicio de libertad y respeto mutuo por las opiniones diferentes, instruir democracia grupal como práctica de la vida y la convivencia, brindar confianza en el grupo de que ellos/as pueden. A medida que el trabajo en grupo avanza cada uno/a de sus integrantes se espera asuma responsabilidades, que sienta que es importante en el grupo y que le confiere una responsabilidad esa participación.

 

En lo individual:

En la atención individual comprendiendo y visualizando en qué está el proceso de cada sujeto, realizando entrevistas personales que tienen que ver con proyectos educativos individuales, con propuestas pensadas en lo particular, tales como la posibilidad de trabajo, cambio de vivienda, o la participación de otros proyectos que tengan que ver con su proceso.

También coordinando todo lo relacionado al trabajo con la familia, ya sea acercamiento, inserción, etc. (trabajando en conjunto con el trabajador social).

Es fundamental promover actividades culturales que tengan que ver con recorrer diversos espacios culturales, del barrio y de la comunidad. Permitiendo de este modo a los/as sujetos conocer y/o reconocerse como parte de estas producciones culturales que les pertenecen, de las que son parte. Evaluando si en sus intervenciones existen aspectos que tienen que ver con las temáticas planteadas pero también en la resonancia que las mismas generan a los/as individuos, cuyos efectos los notaremos en cuanto a la referencia de experiencias personales, el involucramiento en las temáticas, en sus intervenciones.

También teniendo en cuenta expectativas trabajando niveles de ansiedad contemplando avances y retrocesos.

 

 

Conclusiones

A modo de conclusiones del presente trabajo, pretendemos dejar reflexiones, algunas aportaciones pero también preguntas, entendiendo que aún queda mucho por pensar, discutir y construir acerca de los/as adolescentes en situación de dependencia de SP. Este trabajo ha centrado a esta población como objetivo, pero reconocemos que no es una problemática exclusiva de los/as jóvenes, sino que afecta a todas las edades en la sociedad. En ese sentido intentamos dejar explicito parte del análisis realizado en base a la temática que esperamos sirva para continuar con las construcción de soluciones, reflexiones, interrogantes, aportaciones, etc.

Podemos exponer entonces que el/la educador/a junto a un grupo de trabajo planifica la acción educativa desde una concepción de mundo que no implica una elección de la realidad sino una postura ante la vida con un ideal, ideal que esta sujeto a cuestionamientos y reflexión para construir juntos/as una opción más ética. Educador/a-persona que defiende una utopía que es el motor que lo/a lleva a la acción, al movimiento, a la tarea de educar. Postura que irreductiblemente influirá en sus propuestas, dejando su marca concreta, desde una construcción de sujeto, que implica una postura frente al/la otro/a.

La propuesta en una planificación es importante que no se de como cerrada, acabada, una estructura que se implementará así y solo así, sino abierta, inconclusa, para “hacerle lugar” al sujeto de la educación, para que se sienta participe y motivado/a. Tomar al/la otro/a como punto de partida teniendo claro la concepción de mundo para explicitarla y así juntos/as, concientes de los aprendizajes que ese otro/a generará en nosotros/as, en el intercambio de saberes y siendo abiertos/as, llegar a que el/la sujeto de la educación se apropie de los contenidos puestos en juego. Reconociendo al/la mismo/a como fuente de iniciativa, compromiso y libertad (Gómez Da Costa), que por tanto influirá también en la propuesta, transformándola, impregnándola de cosas suyas. Sabiendo que él/ella es constructor/a de su realidad, en la medida de que sus actos son consecuencia de sus propias elecciones y que el/la agente de la educación esta allí para ampliar el abanico de posibilidades de otras construcciones, de otras elecciones. Lo que prima es habilitar espacios para una progresiva toma de responsabilidad y autonomía, para que el/la sujeto “pueda hacerse obra de si mismo, heredero de una historia en la que sepa qué esta en juego, capaz de comprender el presente y de inventar el futuro”[81], pensando en él/ella dentro de un colectivo. Nuestros caminos se juntan en un punto para caminar juntos/as, deconstruir-construir para luego cada uno/a seguir su camino.

La temática SP tiene que ver con lo social, las mismas viven y conviven con nosotros, esta en cada uno/a pensar que relación quiere y puede tener con estas.

Llegado al grado de dependencia de SP, el/la sujeto comienza a tener problemas para el desarrollo normal de sus actividades en la vida cotidiana, muchas veces sin percibir esto como un problema. Su vida se configura en el consumo ya, en la inmediatez, en el acto guiado por el impulso. Como también expresáramos a los/as adolescentes les gusta arriesgarse, adoptando muchas veces conductas que implican riesgos para su vida. Esta monografía pretende sumar ideas a las planteadas para el tratamiento de consumo dependiente de SP tomando en cuenta este sentir en muchos/as adolescentes, implementando técnicas donde intervenga algo de la adrenalina que en ocasiones buscan. A su vez informar y educar para crear un saber en cuanto a las SP, que les permitan tomar decisiones, optar y elegir con más propiedad. Contribuir a la aparición del cuerpo integral más consciente, que repercuta en el fomentar el cuidado y la salud, generar hábitos más saludables, pero también resaltando el papel de la sensación en el cuerpo como fuente de creación, invención y transformación de uno/a y su entorno.

Proponiendo también el utilizar metodologías que visualizamos en el campo de acción[82] para el tratamiento del uso dependiente de SP, que tienen que ver con el arte como medio de interiorizar determinados aprendizajes de forma recreativa, lúdica, disfrutable. Con crear espacios de reflexión y análisis de sus experiencias. Favorecer un proceso relacionado con la autonomía, la responsabilidad. Responsabilidad que cada uno tiene sobre si mismo/a, de su cuidado y de los/as demás.

Se propone promocionar procesos que conecten al sujeto con la cultura, que se relacionen con generar el interés por la oferta educativa que se les brinda. Las metodologías a trabajar que se explicitan entre otros cosas, tienen que ver con la integración de normas, reglas, valores, que favorezcan procesos de responsabilidad, el asumir otra posición en lo social con respecto a la SP, con brindar herramienta para poder expresarse de otras formas, liberarse más, disfrutar de las experiencias educativas, que las mismas reporten placer al realizarlas, etc.

Por ser una temática que implica una variedad de factores y evaluando la opinión de especialistas[83], nos parece fundamental destacar la importancia de la integridad de las propuestas, actuando diferentes disciplinas en interacción. Reflexionando que desde un abordaje interdisciplinario podremos complementar saberes, enfoques y tareas con intención de arrojar una visión más real y ética de la problemática y sus posibles actuares para lograr objetivos en pro de la persona con la que trabajamos.

Exponemos como conclusión acerca de las SP que son un compromiso de todos, problematizar, exteriorizar, cuestionar y abrir el debate general, acerca de los modelos de intervención, en la importancia de la represión o la educación. Se necesita de un enfoque complejo y amplio que sea capaz de combinar diferentes elementos para la disminución de la problemática puesto que su resolución es compleja y la temática implica una controversial opinión.

Cabe preguntarnos cuánto influye el “clima social inestable” en cada uno/a de nosotros/as y cómo repercute esto en el los consumos dependientes SP, si las crisis de algunas instituciones se relaciona con esta problemática. Preguntarnos si es una realidad que vivimos inmersos en un modelo social en donde lo que se prima es el consumismo haciendo creer que pareciera resolverse o aplacar los conflictos, las frustraciones bajo el consumo de diversas cosas. Cuánto existe de verdad en estas reflexiones, es tarea de todos construir las respuestas.

También preguntar por qué gran parte de la sociedad necesita consumir SP para vivir el cotidiano, para sentirse mejor o evadir la realidad, para divertirse, recrearse. Descentrando el tema de las SP, por qué se necesitan de otros objetos u actividades, pensando que el fenómeno de las adicciones excede a las SP.

Lo anterior plantea interrogantes en dirección a qué aportaciones puede generar la educación social en estos sentidos, en lo que se entrecruzan diversidad de temas, entonces: ¿qué aportes desde lo educativo social podemos ofrecer?, ¿es pertinente como campo de acción?, ¿como articular proyectos personales con proyectos colectivos, en una sociedad que prima la individualidad, “hace la tuya”?, ¿cómo promover procesos de responsabilidad colectiva?, ¿cómo generar ofertas educativas en estos sentidos?, ¿como propiciar la experiencia educativa como la describe Larrosa en una sociedad que prima la velocidad? Entendemos que la educación social tiene para aportar trabajando desde lo grupal, atendiendo intereses particulares, promoviendo la responsabilidad, resaltando la importancia del respeto a la diversidad de opiniones en el intercambio y la convivencia, siendo conscientes que la tolerancia absoluta no existe pero también que los procesos de cambio requieren de progresiva acción. Poder visualizar desde las prácticas educativo-sociales que el/la sujeto debe buscar su autonomía sin perder de vista que vive en un colectivo al que debe tener en cuenta, porque se constituye y construye gracias a la presencia del otro/a.

La interrogante más importante que nos queda, pero con la certeza de que debe ser una construcción en conjunto es, cómo generar que la práctica educativa se traduzca en acción sobre el mundo, sobre el contexto, que poco a poco se vaya generando conciencia del propio hacer en el mundo, al decir de Freire darnos cuenta que “el mundo no es, esta siendo”[84] y por lo tanto es plausible de transformación. Cambiando detalles de una frase del mismo autor, “la educación es un proceso crítico, no la mera transmisión de contenidos”[85]

SERÉ CURIOSO:

“¿Por qué se identifica la coca con la cocaína?

Si tan perversa es la coca,

¿por qué se llama Coca Cola uno de los símbolos de la civilización occidental?

Si se prohíbe la coca por el mal uso que se hace de ella,

¿por qué no se prohíbe también la televisión?

Si se prohíbe la industria de la droga, industria asesina,

¿por qué no se prohíbe la industria de armamentos, que es la más asesina de todas?

¿Por qué los medios masivos de comunicación hablan tanto de la droga

y tan poco de sus causas?

¿Por qué se condena al drogadicto y no al modelo de vida que multiplica la ansiedad,

la soledad y el miedo, ni a la cultura de consumo que induce al consuelo químico?

Si una enfermedad se transforma en delito, y ese delito se transforma en negocio,

¿es justo castigar al enfermo?

¿Por qué las drogas de mayor consumo son, hoy por hoy las drogas de la productividad?

¿Las que enmascaran el cansancio y el miedo, las que mienten omnipotencia,

las que ayuda a rendir más y ganar más?”

Eduardo Galeano.

[1]     Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay.

[2] Edex Kolektiboa. (compilador) (1993) Manual y recursos para la prevención del uso indebido de drogas. Aportaciones presentadas al encuentro celebrado en Bilbao en junio de 1992. Bilbao: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco “Victoria-Gasteiz”. Pág. 14

[3] Ver Anexo 1

[4] Ediciones (Grijalbo), Diccionario Enciclopédico, Barcelona, 1986. Pág. 538

[5] Diccionario, Enciclopédico Ilustrado, La Republica. Bs. As, 1997. Pág. 228

[6] Gimeno Sacristán, J. (2001). Educar y convivir en la cultura global. Las exigencias de la ciudadanía. Madrid: Morata. Pág. 103.

[7] Ibíd.

[8] García Canclini, Nestor. (2004), Diferentes, desiguales y desconectados, mapas de la interculturalidad. Barcelona: Gedisa, Pág.34

[9] Gimeno Sacristán, J. Op. Cita. Pág. 33.

[10] Meirieu, Philippe. (2001). La opción de educar. Barcelona: Octaedro. Pág. 153.

[11] Nótese que la cultura nacional al decir de Canclini (1995) no se extingue, sino que se ve reconstruida en interacción con referentes culturales transnacionales. “Consumidores y Ciudadanos, conflictos multiculturales de la globalización. México: Grigalbo. Pág. 31.

[12] Gimeno Sacristan, J. (2001). Op. Cit. Pág. 76.

[13] Garcia Cancili, N. (2004) Op. Cita. Pág. 36

[14] Refiriéndose a los sujetos en la sociedad de consumo, En Bauman, Zygmunt. (1998) Trabajo, consumismo y nuevos pobres. Barcelona: Gedisa. Pág. 25.

[15] Grimaldi, Nicolas. (1998) La cultura del siglo XXI. Articulo disponible en: http://www.istmoenlinea.com.mx/articulos/23803.html

[16] García Molina, José. (2003) Dar (La) Palabra. Barcelona: Gedisa. Pág.44.

[17] Larrosa, Jorge. (1996) La Experiencia de la lectura: Estudios sobre literatura y formación. Barcelona: Laertes.

[18] Ibíd.

[19] Duschatzky, Silvia & Corea, Cristina. (2001) Chicos en Banda. Los Caminos de la Subjetividad en el Declive de las Instituciones. Bs. As, Barcelona, México: Paidós. Pág. 21

[20] Rolnik, Suelly. El Ocaso de la Víctima. La Creación se Libra del Rufián y se reencuentra con la resistencia. Disponible en. http://www.arteleku.net/secciones/enred/zehar/zehar2/51/Rolnik.pdf. En este articulo Rolnik nos explica como se configura la subjetividad en el capitalismo en esquematizando en “subjetividad-lujo” y “subjetividad basura”. “Esto no es poco, pues, fuera de este territorio, se corre el riesgo de muerte social por exclusión, humillación, miseria, cuando no por muerte real; el riesgo de caer en la cloaca de las “subjetividades-basura” – con sus escenarios de horror hechos de guerra, favelas, tráfico, secuestros, colas de hospital, niños desnutridos, gente sin techo, sin tierra, sin camisa, sin papeles, gente “sin”-; un territorio, en fin, que crece cada día. Si la subjetividad-basura vive permanentemente la molestia de la humillación de una existencia sin valor, por su parte, la subjetividad-lujo vive permanentemente la amenaza de caer en el territorio-cloaca: esta caída, que puede resultarle irreversible, la asombra, la agita y la deja ansiosa en una búsqueda desesperada de reconocimiento.”

[21] Duschatzky, S. & Corea, C. (2001) Op. Cit. Pág. 21

[22] Refiriéndose al currículum vitae

[23] Determinada casa, determinado auto, determinada ropa, determinada comida, determinado celular, y así con diferentes elementos como ser microondas, cocina, heladera, televisión, dvd, mp4, etc.

[24] Tomaremos a este planteo como lugar de flujos de bienes y servicios consumo, pero también de personas en relación a los mismos y al trabajo, etc. Desde donde se forman significaciones , mandatos, necesidades, construcciones que condicionan nuestra vida.

[25] Lewkowicz, Ignacio. (2004) Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez.” Bs. As: Paidós

[26] Rodríguez, Ana Laura. (2008). El Derecho a saber mirar las hojas que caen en Otoño, Trabajo monográfico, carrera de Educación Social. Centro de Formación y Estudios del INAU. Montevideo, Pág. 9.

[27]Bauman, Z. (1998) Op. Cit.Pág. 23

[28] Duschatzky, S & Corea, C. (2001) Op. Cit. Pág. 98.

[29] Mac Nally, Maria Teresa; Menéndez, Maria Isabel; Rabetzky Nélida; Viale, Carmen. (1998) Etnografía de la Droga, Valores y creencias y su articulación con el uso de drogas. Buenos Aires: Espacio. Pág. 9,10

[30] El autor explica por desafiliación al proceso por el cual un individuo pierde lazos con lo social por problemáticas laborales, económicas, etc.

[31] Suárez, Francisco, M. (1991) Problemas Sociales y problemas de programas sociales masivos. Centro interamericano para el desarrollo social (CIDES).

[32] Tizio, Hebe. Cáp. 5: Sobre las Instituciones En: Nuñez, Violeta (compiladora) (2002) La educación en tiempos de incertidumbre: aportes de la pedagogía social. Barcelona: Gedisa. Pág. 198

[33] Comisión de Derechos Humanos (sesión del 3 de mayo de 2006)

[34] Guía: Drogas: Mas información, menos riesgo, problema drogas: compromiso de todos. Junta Nacional de Drogas, Presidencia de la Republica. 6º edición.

[35] 2001 EVALUACIÓN DEL PROGRESO DE CONTROL DE DROGAS

INFORMES NACIONALES SOBRE LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS RECOMENDACIONES DEL MEM.

[36] Ver Anexo 1

[37] Guía: Drogas: Mas información, menos riesgo, problema drogas: compromiso de todos. Junta Nacional de Drogas, Presidencia de la Republica. 6º edición. Léase por relaciones conflictivas, relacione que perjudiquen al individuo en lo que tiene que ver con la relación consigo mismo y en, con y para lo social.

[38] Ver Anexo 1

[39] Pommereau, Xavier. Las adicciones. En: Le Breton, David. (compilador) (2003) “Adolescencias bajo riesgo, cuerpo a cuerpo con el mundo”. Montevideo: Trilce. (traducción). Pág. 93

[40] Dewey, John. (1945) Experiencia y educación. Buenos Aires: Losada.

[41] Savater, Fernando. (2002) El Valor de Educar. Barcelona: Ariel. Pág. 93

[42] Ver Anexo 3

[43] Mac Nally, Maria Teresa; Menéndez, Maria Isabel; Rabetzky Nélida; Viale, Carmen. (1998) Etnografía de la Droga, Valores y creencias y su articulación con el uso de drogas. Buenos Aires: Espacio. Pág. 21,22.

[44] Le Breton, David. (compilador) (2003) Adolescencias bajo riesgo, cuerpo a cuerpo con el mundo. Montevideo: Trilce. (traducción).

[45] Ver Entrevistas, Anexo 2